14.12.10

AMOR.













Una noche me prometí
no pasar por tu sagrada Cibeles, 
no atreverme a respirar 
el hollín de tus pulmones,
no bajar en Atocha sin jamás perdonarme
no haber buscado tu morada,
el paritorio de tus canciones, 
la mejor medicina a mis dolores, 
el hombro de mi adolescencia, 
lo más descarado 
cuando huía de la inocencia, 
el hombre más canalla 
 que ha pasado por mi vida, 
amor mío, 
amado Sabina.















11.11.10

PROVOCACIÓN.

                      by "Autre-chose"



Dos rubíes por ojos,
tez color de cuero,
suave como el terciopelo,
dichosas curvas pretenciosas
cuántas noches, de tu mano,
velaría hasta creerme muerto.

Llenos los ojos de lágrimas,
cuando a la lumbre descubres
chispas de fogosa sonrisa,
que más que labios,
son al abismo mi salida.

Los cánticos de sirena,
que me hacen soñar despierto,
entonces me clavas
las uñas en el pecho, 
rozas con tu boca mi cuello,
y,
te esfumas dejándome 
el olor de tu aliento,
abandonado como un perro.

Pasar por tu oficina,
aquella esquina,
día tras día,
es un infierno.

16.10.10

Conveniente, inconveniente.

                                 "No to touch the Earth" by Jakez Daniel






La pregunta es: ¿Cuándo te sientes equilibrado?


Supongo que el equilibrio se encuentra en cada correspondencia con nosotros mismos. Pues bien, al parecer, encuentro plenitud en la lejanía, es decir, poco a poco soy consciente de que mi alrededor rutinario no me llena, no alcanza mis inquietudes, o tal vez, yo no alcanzo las suyas. 


Sin buscarlo, atrapo, como ya he dicho, en la lejanía, combates a mi nivel. Suelo reconocerme, suelo reflejarme en aquello que NO me pertenece. 


¿Por qué no me pertenece? Sencillo, cada etapa tiene sus características, características típicas, habituales. No siempre sé seguir con los hábitos que me pertocan, es más, la mayoría de las veces, no los entiendo, no sé adaptarlos a mi. Tal vez sea un problema. Busco más allá de lo que pueda encontrar entre mis compañeros de clase, entre la gente de mi edad. No lo hago conscientemente, pero supongo, que es inherente a mi. 


Y es que, cualquier persona, con menos o más aptitudes, busca el placer en su vida cotidiana. Y sin ser consciente, va adhiriéndose a aquello que le complace, y no todas las veces, es lo más común. 


¿Debería encontrar más en lo común? 
Debería. De ese modo, evitaría cuestionarme dónde hurgo. Y el porqué. 


Lo que realmente es mi dilema: Cuando encuentro mi equilibrio, me conduzco poco a poco hacia él. Es lo que me hace sentir bien. Si no me pertenece, se convierte en un problema. Un problema impuesto por las reglas de los cánones, un gran error. Me afecta marcando límites a mi bienestar. ¿Debo aprender a complacerme con aquello que me rodea? (Conveniente para no descarrilarme de lo impuesto como correcto) o ¿Debo ir más allá de mis límites?