14.8.12

Formasdeser




Siempre adoraré la lluvia, 
las luces bajas,
las ventanas abiertas,
observar el mar a horas prontas o tardías,
pensar por las noches,
contemplar a los bebés,
el olor a humedad en los garajes,
imaginar situaciones entrañables,
las superaciones ajenas,
los atardeceres desde la ventana de mi antiguo baño,
los caminos rurales,
lugares cálidos y peculiares,
encontrarme con una risa imparable,
el cansancio de trasnochar,
reconstruir mentalmente habitaciones,
las calles adoquinadas y húmedas,
las casas con enredaderas,
el siglo XX,
las canciones de Sabina,
el cielo nublado,
las palabras que me llegan al alma,
paredes blancas. 




9.8.12

MAR




    me.








Es tranquilizante mirar al mar y apoderarse de su sosiego,
coser los problemas a sus vaivenes y dejarte ir con el azul, 
el azul cambiante según el momento. Mi último azul mediterráneo, 
cuando el sol va desapareciendo, sólo queda ese silencio de olas dormidas, 
cansadas. 
La sensación de soledad, pellizca. 












28.6.12




 No puedo decir mucho más, ha sido tiempo de silencio prolongado. No por no tener algo que decir, sino por el miedo a decir todo lo que me atormenta dentro. Miedo a quemar mis dedos en las teclas, que el dolor congelase mi cuerpo y mis pupilas se apagasen al leerlo todo por segunda vez. Creo que hoy es el día de empezar de nuevo con esta afición convertida en necesidad. Porque vale la pena hacer eternos los sentimientos, las sensaciones, la esencia de cada etapa, para así retomarlas y reflexionar más adelante. Hoy para mis prácticamente nulos lectores escribo otra vez. Porque he de luchar para volver a ser yo misma, he de luchar por retomar mi aliento, la garra, la confianza y la fuerza, esa fuerza que no sé si me acompaña, pero no me empuja a volver a triunfar. He de trepar por este abrupto promontorio, porque desde arriba se ve el mar con toda su valentía y sosiego, porque desde arriba volveré y volaré.